domingo, 19 de septiembre de 2010

Un sonido eterno

por Pablo Sieira
"Nunca escuché a Jimi Hendrix" es una frase poco usual entre todos los guitarristas y rara entre aquellos que, sin instrumento alguno, sólo disfrutan de la música. La leyenda de la guitarra y del rock; el tipo que prendió fuego su sagrado instrumento en pleno show; ése que no podía plagiarse a sí mismo debido al nivel de su propia cretividad; el hombre por el que se inventaron las guitarras para zurdos es casi una razón de ser de la música en sí. Hendrix murió a los 27 años, el 18 de septiembre de 1970, pero ese poco tiempo le alcanzó para dejar un testimonio de la intensidad de su música. Y se puede decir "su" música porque él reinventó el arte de las seis cuerdas.



El 27 de noviembre de 1942 nació como Johnny Allen Hendrix, pero antes de que lo notara, sus padres cambiaron su nombre al de James Marshall. A los 27 años, ya tenía todo lo que puede querer un músico: talento, cuatro discos para la posteridad, reconocimiento y éxito. Y también contaba con lo accesorio pero siempre bienvenido: las mujeres, la plata y las aventuras vividas en el escenario rocker de los '60. Recién a los 14 años comenzó a tocar la guitarra, luego de haber practicado durante mucho tiempo con un paupérrimo ukulele de una sola cuerda. Una vez convertido en un violero decente, formó los King Casuals en 1962 junto a su bajista amigo, Billy Cox, en Tennessee, pero espantado por el racismo que imperaba en el sur de los Estados Unidos, se marchó a Nueva York. Allí se unió a la Curtis Knight and The Squires y luego lideró la Jimmy James and The Blue Flames.
Mientras experimentaban con marihuana y LSD, Hendrix y sus compañeros comenzaron a llamar la atención del escenario musical neoyorkino y no pasó mucho tiempo hasta que el virtuosismo del guitarrista se exhibió en casi todo su esplendor y lo llevó hacia Chas Chandler, por entonces aún bajista de The Animals, quien lo convenció de viajar al más desarrollado escenario musical de Londres. Allí Chandler y Michael Jeffrey se convirtieron en sus managers y le buscaron dos compañeros para formar un power trío: el guitarrista relegado al bajo Noel Redding y el talentoso baterista Mitch Mitchell. Fue el nacimiento de la Jimi Hendrix Experience.
El trío debutó en 1967 con el disco "Are you experience?",  en el que ya se podía escuchar a un Hendrix despilfarrando endiablados solos de guitarra en temas como "Foxy Lady", "Red House"  o "Purple Haze", y creando atmósferas mediante la combinación de diversos sonidos y técnicas, como en "The Wind Cries Mary" o "Hey Joe". Este trabajo, con el que la Jimi Hendrix Experience comenzó a rodar por los escenarios británicos, le valió al guitarrista la admiración de algunos de sus pares ya consagrados, como Eric Clapton, Jeff Beck -por entonces en The Yardbirds- y los muchachos de The Who. Pero si hubo algo que cautivó a todos fue la energía brutal de Hendrix durante sus conciertos, donde ofrecía un estrambótica performance.
Jimi Hendrix volvió a pisar suelo estadounidense en junio de ese mismo año, al presentarse junto a Redding y Mitchell en el Festival de Monterrey. Allí dio un paso más hacia su consagración como leyenda de la guitarra. Y es que en sólo 40 minutos de show, Hendrix tocó su Stratocaster de una forma nunca antes vista, con los dientes, por detrás de la espalda, contra el soporte del micrófono para usarlo como slide. Es decir: contribuyó a la construcción del estereotipo del "guitarrista de rock". Envuelto en su propio frenesí sonoro, Hendrix concluyó su presentación rociando vencina sobre su guitarra y prendiéndola fuego.
La enorme repercusión que este show tuvo en Estados Unidos sumada al éxito cosechado en Gran Bretaña, prepararon el terreno para "Axis: Bold as Love", segundo disco de la Experience, editado también en 1967. Hendrix revelaría luego no haber quedado satisfecho con este álbum, un poco más alejado del estilo crudo de "Are You Experience?". Sin embargo, se destacan en él piezas como "Little Wing" y "Castles Made of Sand". Esa frustración que Hendrix vivió con la salida de su segundo trabajo fue subsanada al año siguiente con "Electric Ladyland", donde el guitarrista alcanzó uno de los puntos más altos de su creatividad y talento.
Durante la grabación de este disco -que sería el último de la Experience- Hendrix debió aceptar la dimisión de Chas Chandler por las diferencias que ambos tenían a la hora de trabajar. Chandler quería que la banda grabara temas convencionales, de no más de cuatro o cinco minutos, pero la visión del guitarrista era totalmente opuesta y eso quedaba demostrado en las eternas sesiones de grabación, donde Hendrix se dejaba caer en improvisaciones, elaborando y reelaborando junto a sus músicos cada tema varias veces. Por ello "Electric Ladyland" ofrece espacios instrumentales donde se remarca la genialidad del guitarrista, con largos solos, saltos de tiempo y combinaciones de dos o hasta tres ritmos distintos en algunos temas. A las sesiones de grabación asistieron varios músicos, a veces como espectadores y otras como colaboradores. El bajista de los Jefferson Airplane, Jack Casady y Steve Winwood de los Traffic, llegaron a registrar algunos temas junto a Hendrix que vieron la luz luego de su muerte.
La desintegración de la Experience en 1969 no le impidió a Hendrix tocar en Woodstock y convertirse en un símbolo de ese festival. Con su característica Fender Stratocaster blanca, el guitarrista llevó a cabo en escena su célebre interpretación del himno de Estados Unidos, plena en distorciones y sonidos que emulaban sirenas y ametralladoras, en aparente alusión a la Guerra de Vietnam, el hecho más repudiado por la juventud estadounidense de la época.
El último disco de Hendrix fue el en vivo "Band of Gypsys", clasificado como uno de sus trabajos en solitario. No obstante, el músico dejó muchas obras más que no están incluidas en las tres placas oficiales de la Jimi Hendrix Experience, algunas de ellas son maravillosos covers como Killing Floor, de Howlin'Wolf, Rock me Baby, de B.B King y Wild Thing de The Troggs, temas casi obligados en sus recitales. Otras canciones editadas en discos póstumos son fruto de la infinita  creatividad del legendario guitarrista.
El 18 de septiembre de 1970, Hendrix murió mientras dormía, asfixiado por su propio vómito a causa de la ingesta de alcohol y pastillas para dormir. Su novia, Monika Dannemann aseguró que el guitarrista aún estaba vivo cuando llegó la ambulancia y que en verdad, falleció por negligencia médica. Hasta el momento, lo único indudable es que Hendrix dejó tras de sí un obra sublime que todavía hoy inspira a miles de guitarristas y maravilla a cualquier melómano. La forma en la que reinventó no sólo la manera de tocar la guitarra eléctrica sino toda una concepción de la sonoridad a través de sus seis cuerdas fue lo que le reservó un lugar en la eternidad. Eso hace que 40 años sin su presencia física parezcan menos.

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