miércoles, 22 de diciembre de 2010

Manic Street Preachers se sigue reinventando

por Santiago Pérez Chiconi 
Los galeses de Manic Street Preachers (ex punks, ex brit pop y hoy día clásicos) confirmaron la recuperación de la buena senda con su décimo disco “Postcards From a Young Man”, luego de haber  caído en una profunda crisis creativa a principios de la década pasada. Se trata de un trabajo que deja satisfechos a los fans y que puede servir de puerta de acceso para aquellos que nunca siguieron a la banda y suelen disfrutar de canciones de formato clásico y exquisitos arreglos. En esta oportunidad, el trío contó con invitados de lujo como el vocalista Ian MacCulloch (Echo & The Bunnymen), el guitarrista John Cale (Velvet Underground) y el bajista Duff McKagan (Guns N’ Roses).

A 18 años de haber editado su primer álbum, el grupo integrado por James Dean Bradfield (voz y guitarra), Nicky Wire (bajo) y Sean Moore (batería)  atraviesa un extraño momento prolífico con la edición de su tercer disco en los últimos cuatro años, que marcaron la recuperación del rumbo perdido hace casi una década.
Luego de haber firmado un puñado de los mejores discos británicos de los noventa, la banda desbarrancó en 2001 con la edición del flojo “Know Your Enemy” y recién seis años después comenzó a salir del pozo con “Send Away the Tigers”, que traía el hit “Your Love Alone is not Enough” con la cantante de The Cardigans, Nina Person, como invitada.
La buena vibra continuó el año pasado con el más hermético “Journal for Plague Lovers” y menos de doce meses después MSP sorprende con este nuevo material, repleto de canciones orquestadas y de buenas melodías que recuerdan a su glorioso “Everything Must Go” (1996), aunque, por supuesto, sin empardar el nivel de aquella obra.
El disco comienza con el corte de difusión “(It's Not War) Just the End of Love” y continúa con la canción que da título al álbum, dos tracks que no se salen mucho de la norma pero que no por eso dejan de enganchar al oyente con sus estribillos, guitarras cristalinas y sublimes arreglos orquestales.
En “Some Kind Of Nothingness” se luce el cruce de las personalísimas y opuestas voces de Bradfield y McCulloch, redondeando uno de los mejores temas de esta placa. El track finaliza con un guiño al clásico de los Bunnymen “Never Stop” y unos opulentos coros femeninos.
Los Manic Street Preachers mantienen el nivel con otra de las más destacadas, “The Descent”, y con “Hazelton Avenue”, que exhibe una hermosa intro guitarrística que se funde con el monumental esqueleto de cuerdas sinfónicas. La orquestación desaparece de pronto en “Auto-Intoxication”, una canción de bruscos cambios de ritmo que van desde reposados pasajes floydianos al  rock más guitarrero.
La segunda mitad del álbum decae un poco, pero vale destacar el rock más despojado de “I Think I Found It” y “A Billion Balconies Facing the Sun”, con Duff en las cuatro cuerdas. 
Pese a que seguramente nunca volverán alcanzar el nivel de sus trabajos de antaño, MSP sigue en carrera produciendo material más que digno, como este “Postcards From a Young Man”, que merece pasar a ocupar un lugar en el reproductor de mp3 durante las próximas vacaciones.

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