martes, 11 de octubre de 2011

Los Guns impusieron la democracia china en River

por Santiago Pérez Chiconi
La banda estadounidense Guns N Roses, liderada por el cantante Axl Rose, brilló frente a sus fanáticos argentinos en el Estadio Único de La Plata, con un concierto plagado de sus clásicos imborrables de hard-rock épico y canciones de su último disco Chinese Democracy (2008), que continúan presentando en todo el mundo.

De esta forma el grupo, que ya no cuenta con el emblemático guitarrista Slash ni con los demás miembros fundadores, se reivindicó ante el público local, luego del problemático recital que había brindado hace un año y medio en el estadio de Vélez Sársfield, que se vio empañado por problemas de sonido. En esta oportunidad la voz del legendario cantante pudo escucharse de maravilla y, si bien no tiene la potencia de antaño, se la notó incluso mejor que en el concierto que dio la semana pasada en Brasil, el primero del año, durante el festival Rock In Rio.
Cerca de 30 mil personas se acercaron al estadio platense, la mayoría de entre 25 y 35 años, aunque también se veían a padres y madres cuarentones acompañados por sus hijos adolescentes.
Sin caer en las demoras exageradas en las que suele incurrir, Axl Rose subió al escenario bastante puntual para sus estándares, alrededor de las 23.00, y junto a sus músicos inició el concierto con la canción que da título a su último trabajo. Pero la locura del público se terminó de desatar con el siguiente tema, el histórico Welcome to the Jungle, interpretado de gran forma por un Axl que ya no tiene la figura delgada de los 90 ni corre como un desaforado de una punta a la otra del escenario, aunque mantiene intacto su carisma y magnetismo.
El vocalista está acompañado por una banda poderosa que sin embargo en algunos tema tuvo pequeños desajustes, como si no hubieran ensayado lo suficiente confiando demasiado en sus talentos personales. La misma está integrada por DJ Ashba (guitarra), Richard Fortus (guitarra), Ron
"Bumblefoot" Thal (guitarra), Frank Ferrer (batería), Tommy Stinson (bajo), Dizzy Reed (teclados) y Chris Pitman (teclados).
Como lo vienen haciendo desde hace años, siguieron con It s So Easy y Mr. Brownstone, otras dos canciones inolvidables de su célebre disco debut Appetite for Destruction, coreadas de punta a punta por los fans que ocuparon en un 70 por ciento la capacidad del estadio platense.
Vestido con una campera de cuero negra, jeans gastados y sombrero blanco, Axl hizo un comentario sobre la llovizna que estaba cayendo en el primer tramo del concierto y mojaba el borde del escenario. Pese a que el personal de escenario del grupo ingresó en varias oportunidades a secar el piso, el cantante sufrió al menos tres resbalones durante el concierto.
Su famosa versión de Live and Let Die de Paul McCartney dio lugar a espectaculares lenguas de fuego y fuertes explosiones, mientras que en This I Love Axl llevó su voz a lo más alto, ganándose una gran ovación. Las explosiones volvieron con la rockera Better de Chinese Democracy, dando paso
luego a una gema de sus primeros años, la gran Rocket Queen.
Los fans directamente enloquecieron cuando Axl comenzó a cantar los primeros versos de Estranged, esa fabulosa canción de nueve minutos del Use Your Illusion II que los nuevos Guns recuperaron para esta segunda etapa de la gira, luego de varios años sin tocarla en vivo. En este tema los guitarristas Bumblefoot -luciendo una extensa barba de predicador- y DJ Ashba -con sombrero de copa y cigarrillo pendiendo de sus labios, como Slash- reprodujeron en gran manera los emocionantes solos que había creado el enrulado violero.
Luego llegaron los hitazos You Could Be Mine donde la bola se ruido que se terminó formando no aplacó el pogo de los fans, y Sweet Child O  Mine. La segunda gran ovación de la noche se desató cuando Axl se sentó al piano: todos saben que es el momento de la gloriosa November Rain. "Que se
largue a llover de nuevo ahora", se escuchó pedir a un fan y como si fuera un hecho mágico, el agua volvió a caer durante este tema.
Durante el concierto no hubo severas fallas técnicas que lamentar, pero se notó que cerca y a los costados del escenario, los graves del bajo y el bombo de la batería tapaban a las guitarras y a la voz de Axl. En el centro del campo el sonido era casi perfecto.
Un cover reposado de Knockin  on Heaven s Door de Bob Dylan y otro incendiario de Riff Raff de AC/DC (éste último una novedad en el repertorio de los Guns) prepararon el terreno para el final del show, que llegaría de la mano de la notable Nightrain, con un extenso solo final de Bumblefoot, digitando las cuerdas a toda velocidad.
Para los bises Axl retorna al escenario y canta formidablemente Don t Cry, otra de esas que todos esperaban, mientras a esa altura de la noche sorprendía el detalle de que el cantante se haya cambiado la campera en una sola ocasión, dejando atrás sus frecuentes cambios de vestuario que eran una de sus marcas registradas.
Tras la extensa Madagascar, de su último disco, todo indicaba que era el turno de "Patience", pero la banda dejó a los fans con las ganas y pasó directo a Paradise City el hit que siempre marca el
cierre de los shows de los Guns. Axl agradeció al público, arrojó su micrófono inalámbrico al campo y se retiró acompañado por sus músicos tras dos horas y media de un emocionante concierto. El itinerario de los Guns N  Roses en Argentina continuó el lunes en el salón Metropolitano de Rosario, y finalizaba este miércoles en el Orfeo Superdomo de Córdoba.

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