martes, 4 de octubre de 2011

Lenny Kravitz volvió a la Argentina

por Santiago Pérez Chiconi
El cantante y multiinstrumentista estadounidense Lenny Kravitz cerró este domingo la primera jornada del Personal Fest 2011, en el estadio porteño de GEBA, con un show hitero y contundente, basado en sus canciones clásicas y un puñado de temas de su flamante disco Black and White America, ante más de 10 mil personas. Se trató de la segunda visita al país que concretó el artista nacido en Nueva York, odiado por los críticos, amado por buena parte del público masivo y respetado por la mayoría de sus colegas. Tras aquellos dos conciertos que había brindado en el estadio de Boca Juniors en 2005, ahora Kravitz aterrizaba con un disco bajo el brazo bastante superior al flojo "Baptism" que presentó hace seis años.

Tras las presentaciones de Deborah De Corral y el chileno Beto Cuevas (ex La Ley), Kravitz subió al escenario pasadas las 22.00, con lentes negros, buzo canguro con la capucha puesta, un chaleco negro por encima, pantalones de cuero y borceguíes. "¡Buenos Aires!", gritó y a continuación la banda abrió con el flamante power-funk Come On Get It. De movida se iba a notar algo poco frecuente: todos los instrumentos se escuchaban de maravilla y prácticamente no fue necesario hacer ningún ajuste de sonido con el correr de los temas.
Lo acompañaba la mayoría de los músicos de siempre, que conforman una banda súper compacta y profesional, con batería, teclados, sección de vientos, y Craig Ross en guitarra, su mano derecha desde hace dos décadas y a quien Kravitz presentó sobre el escenario como su "hermano". La nueva adquisición es la gran bajista Gail Ann Dorsey, quien acompañara a David Bowie durante sus últimos años de actividad.
Para el segundo tema, Kravitz se colgó una guitarra por primera vez y arremetió con el megahit It Ain’t Over Til It’s Over, donde le hizo cantar el estribillo al público y luego siguió con la gran Mr
Cabdriver
, otra de los primeros años de su carrera, en la que se guardó para sí el solo de viola final. Un extenso solo de trompeta sirvió de intro para la canción que da nombre a su reciente trabajo,
un tema que cruza el soul con el funk y que sonó idéntica a la versión del disco.
Luego sorprendió al rescatar Fields of Joy, una gema de su álbum Mama Said (1991) que si bien no encuadra estrictamente en la categoría de hit, es una de las mejores canciones de toda su discografía. La multitud reaccionó con el exitoso cover American Woman.
Promediando el show sonó Always On The Run, aquel tema funky-rock que compuso a comienzos de los noventa junto a Slash, entonces guitarrista de los Guns N’ Roses. Esta vez el tema fue interpretado en clave extra large, con un extenso final con solo de saxo sobre la compacta base de la batería y el bajo de la morena Dorsey.
En la balada Believe Ross demostró toda su destreza en las seis cuerdas y siguió luego la popera Stand, último corte de difusión de Black and White America. Para el final, Kravitz dejó el segmento más rockero del show con Where Are We Runnin, Fly Away, Rock Star City Life. Y cuando se colgó la guitarra flyng V se sabía que venía el clásico Are You Gonna Go My Way, que con su reconocible riff inicial provocó el pogo más intenso de la noche y cerró el show.
Lenny levantó la guitarra, hizo una reverencia al público y se fue del escenario junto a sus músicos, pero a los pocos minutos volvieron para los bises. Sentados todos al borde del escenario, y con guitarras acústicas y un bongó como si estuvieran en un fogón, se despacharon
con una gran versión acústica de I Belong To You, en uno de los puntos más altos del show. En clave unplugged, siguieron con Again, donde Kravitz se bajó del escenario y se tiró contra la valla para hacer cantar a la gente.
Para el final quedó Let Love Rule, canción fundacional de su carrera, en la que el artista de 47 años, sin sacarse nunca la capucha en todo el show, bajó nuevamente del escenario, pero esta vez para a
caminar entre el público del campo vip y el campo común para hacerle corear el estribillo, estirando la duración de la canción más allá de los diez minutos.
En esta nueva visita a Argentina, Kravitz redondeó un show a puro clásicos, sin lugar para momentos bajos, aunque, al cabo de 16 temas interpretados, se guardó algunas de esas canciones que no podían
faltar, como Stand By My Woman y Can’t Get You Off My Mind.

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