jueves, 23 de febrero de 2012

Cocteau Twins: banda sonora de un sueño

por Santiago Pérez Chiconi
La formidable voz de la cantante Liz Fraser amalgamada con la original experimentación sonora del guitarrista Robin Guthrie dio vida a comienzos de la década del 80 a una de las bandas más influyentes de la historia del rock independiente: Cocteau Twins. Surgidos en la gélida Escocia como parte de esa renovación que constituyó el post-punk, concibieron una música maravillosa basada en la
construcción de envolventes atmósferas mediante efectos de guitarras nunca antes escuchados y el uso de secuencias electrónicas. Todo eso complementado con la particular vocalización de Frasier dio como resultado una de las propuestas musicales más originales de la historia, que no ha perdido un ápice de impacto escuchada más de 20 años después.

Como todo grupo rupturista, crearon un sub-género dentro del rock, el dream-pop, del que fueron obviamente su principal referente junto a otro puñado de bandas que buscaron seguir el mismo camino pero sin alcanzar el mismo reconocimiento. Y también como todo grupo rupturista, Cocteau Twins no obtuvo (ni buscó) el éxito masivo, pero su influjo es fácil de reconocer en artistas que surgieron años después. Sin ellos no hubieran existido el Radiohead más experimental, Björk o Beach House, por nombrar sólo a unos pocos.
La historia de la banda se remonta a finales de la década del 70 con la unión de Frasier y Guthrie, los únicos dos miembros permanentes en las distintas formaciones, quienes además tuvieron una relación
sentimental durante años. Totalmente al margen de los sonidos más habituales de la época, Guthrie dedicó sus esfuerzos a experimentar con finos punteos y efectos de reverberación de guitarra, entre otras técnicas, y también con bases de percusión electrónica con un equipo Roland 808. Un universo sonoro poco explorado hasta ese momento, más allá de algunos grupos del art-rock alemán de los 70, como Kraftwerk, Can o Amon.
Los primeros discos tuvieron un sonido más etéreo y oscuro vinculado a Joy Division. Pero es a partir del tercer álbum,  “Treasure”, de 1984, cuando comienzan a ganar terreno las increíbles texturas sonoras tejidas por Guthrie y la banda empieza a plasmar su singularidad. Lo más grandioso del sonido logrado por Cocteau Twins es su capacidad de envolver y transportar al oyente hacia otra dimensión. Charly Alberti resaltaba esta cualidad de los escoceses al contar una anécdota: “Apenas llegábamos al hotel nos tirábamos en la cama mirando al techo escuchando Cocteau Twins”, relataba hace unos años en una entrevista radial el baterista, acerca de la fórmula de escapismo que habían
encontrado los Soda Stereo para hallar algo de paz frente al asedio del público y toda la locura que los rodeó durante la gira latinoamericana que realizaron en plena sodamanía a mediados de los
80.
Sobre esas abrasivas atmósferas, el registro mezzosoprano de Frasier sorprendía con su calidez o sus gritos onomatopéyicos. Las letras, varias de ellas muy crípticas e indescifrables, pasaron del inglés a
comenzar a utilizar términos en otros idiomas e incluso palabras inventadas. Había llegado un punto en que el lenguaje convencional ya se había convertido en un obstáculo para lograr acompañar
adecuadamente el infinito mundo sonoro anidado en el cerebro de Guthrie. Sus presentaciones en vivo eran un espectáculo aparte, llegando a utilizar hasta cinco guitarras simultáneas para recrear los
intrincados paisajes sonoros elaborados en el laboratorio del estudio de grabación.
El año 1990 fue el punto alto de su carrera con la edición de su álbum más exitoso, “Heaven or Las Vegas”. Su propuesta de Indie-pop pero reajustada a unos parámetros algo más convencionales en aquel trabajo los llevó a ocupar posiciones en los ránkings nunca antes alcanzadas. Fue también el principio del fin. Luego de este disco, la banda abandonó el sello independiente 4AD en el que militaban desde sus inicios y Guthrie comenzó a tener problemas con las drogas y el alcohol. En 1993 editaron “Four-Calendar Cafe” y tres años después su último disco hasta la fecha, “Milk & Kisses”. Llegando a 1997 la relación personal entre Frasier y Guthrie ya no daba para más y
anunciaron la disolución del grupo. Sus fans distribuidos por todo el mundo (no se contarán de a millones pero son de los más devotos) aún continúan aguardando un regreso, que estuvo cerca de materializarse en 2005 cuando la dupla lo anunció a comienzos de año para hacer un show en el festival estadounidense de Coachella, pero que misteriosamente cancelaron.
“Sugar Hiccup”, “Heaven or Las Vegas”, “Lorelei”, “Millimillenary”, “Pandora”, “Carolyn's Fingers”, son algunas de las canciones que Cocteau Twins dejará para la posteridad y que mejor pueden servir como puerta de acceso para aquellos curiosos que quieran adentrarse en su fascinante su música. Por supuesto que la música de Cocteau Twins no es para cualquier momento, no se adaptaría demasiado a cuando vas en el auto con amigos o cuando estás en la playa. Pero en esos momentos de tensión o necesidad de evadirse de todo, nada mejor que tirarse en un sillón, cerrar los ojos y poner a los
Cocteau Twins. Frasier y Guthrie te tenderán sus manos y te llevarán a otro mundo. Un mundo un poco mejor.

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