domingo, 6 de noviembre de 2011

The Strokes y Beady Eye sacudieron el Personal Fest

por Santiago Pérez Chiconi 
Los estadounidenses The Strokes y los británicos Beady Eye impactaron con demoledores shows de puro rock de guitarras en la segunda jornada del Personal Fest, celebrado en la sede San Martín del Club GEBA en el barrio porteño de Palermo.El festival había tenido su estreno el mes pasado con el show de Lenny Kravitz en la sede Newbery del GEBA y finalizaba este sábado con los conciertos de INXS, Calle 13, The Kills y Sonic Youth.

The Strokes, neoyorquinos y líderes del revival del garage-rock que revitalizó la escena rockera en la década pasada, fueron las estrellas de la jornada y convocaron a la gran mayoría de la multitud de 40 mil personas que acudieron a la cita, superando cualquier cálculo previo. Con un sonido potente, parejo y ajustadísimo, como pocas veces se suele escuchar en un concierto en vivo, la banda liderada por el cantante Julian Casablancas presentó temas de su placa editada meses atrás Angles y afortunadamente no se guardó casi ningún hit de sus tres trabajos anteriores.
Las cortantes guitarras de Albert Hammond Jr. y Nick Valensi y la tremenda base del batero Fabrizio Moretti y el bajista Nikolai Fraiture descollaron durante la hora y veinte minutos que estuvieron sobre el escenario principal, mientras que Casablancas cantó bárbaro y se mostró bastante receptivo con el público.
Comenzaron bien arriba con New York City Cops, aquel tema que debieron retirar a último momento de su resonante disco debut Is This It (2001), y siguieron con Heart In Cage y Machu Picchu. Noqueadora fue la ejecución machacante de The Modern Age, una de las canciones fundacionales del grupo, y el público, muy enganchado con lo que sucedía sobre el escenario, cantó de punta a punta You Only Live Once y luego Under Cover of Darkness, corte de difusión de su reciente material.
Sin dar respiro, largaron Is This It y Someday, otras dos joyas de su placa debut, y tampoco se olvidaron de los hits 12:5" y Reptilia, de su segundo disco Room on Fire (2003). A esa altura los fans de la banda -o las fans, que igualaban o superaban a los hombres- estaban totalmente entregados y las primeras notas de cada tema eran recibidas por una ovación. "Lets Go?", preguntó a la gente un descolocado Casablancas tratando de descifrar lo que decía el cantito, aunque de inmediato entendió: "Ah, The Strokes", dijo y lanzó una carcajada al micrófono.
La ya clásica Last Nite cerró el concierto y al regresar al escenario para los bises, Casablancas comentó que nunca iba a olvidar haber escuchado al público corear el solo de guitarra de ese tema. Para el cierre definitivo, The Strokes apeló a otras dos grandes canciones de Is This It: las enérgicas Hard To Explain y Take It or Leave It, que redondearon un concierto inolvidable y aún superior a su anterior visita de 2005.
Previamente, en el segundo escenario, ubicado justo al lado del principal, la banda que Liam Gallagher comparte con varios ex compañeros de Oasis, Beady Eye, ofreció un rotundo show de poco más de una hora, basado en las canciones de su único álbum Different Gear, Still Speeding, publicado a principios de año.
Vestido con un sobretodo de estampado militar de su propia línea de ropa "Pretty Green", Gallagher sorprendió al mostrarse de excelente humor, mucho menos reacio que en su época de Oasis, y dedicándole varias palabras y agradecimientos a los fans. De hecho le dedicó la canción Morning Son al "Kun" Aguero, el futbolista argentino que es figura en el Manchester City, del el vocalista es ferviente seguidor; elogió el coro del público en la intro de otra canción; e incluso se colgó sobre los hombrosuna bandera argentina que le lanzaron al escenario, actitudes totalmente improbables hace pocos años atrás.
Consciente de que con Beady Eye debe empezar de cero nuevamente, esta nueva versión más abierta de Liam mostró también una voz mejorada y bastante menos cascada que en sus anteriores visitas con Oasis. El show comenzó con la rockera For Letter Word, con una llovizna que amagaba a complicar la jornada pero que afortunadamente se cortó en seguida y no regresó en toda la noche. Siguieron con otros tracks de su único trabajo, como Millonaire, Wigwam y The Roller, de pura tradición britsh, con matices de psicodelia y links a sus adorados Beatles, Rolling Stones y The Kinks.
A punto de finalizar su primera gira, el grupo llegó al país con su set de canciones bien aceitado, sin lugar para pifias o desajustes, y con momentos para que se luzcan Gem Archer y Andy Bell en las guitarras y el sólido batero Chris Sharrock. A diferencia de los Strokes, Beady Eye montó sobre el fondo del escenario una pantalla con proyecciones alusivas a las distintas canciones. Las baladas Kill For A Dream y The Beat Goes On aportaron el momento emotivo y el cover de Sons Of The Stage marcó el final de un show a puro rock, sin sorpresas, pero de calidad.
La jornada se había iniciado con los shows de los ingleses Golfrapp y White Lies, los canadienses Broke Social Scene y los locales Banda de Turistas.

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